La actividad propuesta con el
capítulo 3 referente a la entrevista de
Elsa Punset a René Diekstra sobre El
aprendizaje social y emocional: las habilidades para la vida, es muy
interesante. Puedo reconocer con la mano en el corazón que desde hace mucho
tiempo no había estado viendo una
conversación con tanto interés.
Tal
como lo decía antes hablan sobre la importancia de las habilidades emocionales
y sociales en la vida del ser humano, pero sobre todo de lo sustancial que es
asimilar estas habilidades desde una edad muy temprana, ya que las emociones
son la esencia sobre que se construyen las relaciones y se toman las
decisiones.
Es
primordial saber poner nombre a las emociones, saber entender las emociones
(por ejemplo: Estoy triste. Pero ¿por qué? Porque estoy preocupada, enfadada,
infeliz, avergonzada,…cada uno es diferente). Si enseñamos a un niño a interpretar
bien sus emociones y de otras personas,
mejorará sustancialmente su capacidad de conectar y de enfatizar con los demás.
Al mismo tiempo el niño que conoce y sabe gestionar sus emociones está más
preparado para aprender en la escuela y luego incorporarse al mercado laboral,
debido a que es capaz de planificar sus actuaciones, aplazar pequeños placeres,
y trabajar para conseguir sus metas.
Las
escuelas son muy importantes, porque forman las nuevas generaciones que tienen
que vivir juntas y trabajar juntas en el futuro para dirigir una sociedad. Precisamente
por eso, según el entrevistado sería conveniente olvidarnos de la
jerarquización de las asignaturas, o sea no colocar entre las primeras las
matemáticas, las lenguas y entre las últimas las materias creativas y
artísticas. Lo más eficaz sería introducir en las aulas el aprendizaje
emocional y social para lograr un total desarrollo del niño, ya que la razón
modifica la emoción, no se pueden separar.
Partiendo
de la idea de que las emociones no son un” lujo biológico”, sino forman parte
de nuestras vidas y que las emociones se pueden educar, debido a la plasticidad
de nuestro cerebro, por una parte para aprender a percibirlas adecuadamente y expresarlas
y por otra parte para gestionarlas,
considero que sería muy importante antes de empezar a trabajar con un grupo de
niños, hacer una pequeña investigación sobre el grupo, para saber hasta que
punto tienen desarrollados los niños sus habilidades sociales y
emocionales. Una vez establecido el
diagnóstico ya podemos preparar un plan de desarrollo de habilidades para la vida y de destrezas
en el ámbito social, emocional, ético que complementarán las habilidades cognitivas e intelectuales.
Como bien sabemos Diagnosticar situaciones complejas que fundamentan el desarrollo de acciones socioeducativas, es la tercera en la lista de las competencias específicas que el educador social adquiere durante su formación, así que sus estudios le vendrán de apoyo para poder afrontar estas situaciones.
Muchas investigaciones demuestran que cada euro invertido en programas de desarrollo de habilidades sociales y emocionales se recupera triplicado, o sea es una buena inversión para la sociedad, ya que disminuye las conductas delictivas, disminuye las alteraciones en las aulas y mejora el rendimiento académico.
El entrevistado
nos llama la atención sobre los beneficios de programas de habilidades sociales
y emocionales que han sido demostradas en siete ámbitos relevantes:
- Desarrollo de habilidades sociales.
- Reducción de comportamientos antisociales.
- Disminución de abuso de drogas.
- Incremento de la auto-imagen positiva.
- Aumento del éxito académico.
- Mejor salud mental.
- Aumento de comportamientos pro-sociales.
El
psicólogo de la entrevista, René Diekstra, nos aconseja sobre unas estrategias sencillas para un mejor
desarrollo de las habilidades emocionales y sociales, por ejemplo “¡Si éstas enfadado con el alumno, antes de
decidir cómo actuar, utiliza el principio del semáforo: Cuenta hasta diez!”
Al
mismo tiempo nos llama la atención sobre la importancia de ir con los ojos
abiertos entre los niños, para poder observar las diferentes situaciones de
necesidades especiales, ya que allí donde se encuentran los mayores problemas
es también donde se consiguen los mayores éxitos. Es primordial ofrecerles este
tipo de programas, ya que cuando no se les facilita se les priva todavía de más
cosas. A través de diferentes programas es importante enseñar a los niños a enfrentarse
de forma ética y eficaz a los conflictos, ya que de esta manera sabrán manejarlos,
diferenciando los conflictos con solución de los insolucionables, es decir serán
capaces de controlar sus enfados y frustraciones en las situaciones en que no
esté en su mano poderlas solucionar.
La
conclusión final es, que la educación de los niños debe estar encaminada a desarrollar la personalidad, aptitudes,
capacidad mental y física, hasta el máximo de sus posibilidades, tal como
queda definido en le Derecho de los Niños de 1990, aunque desgraciadamente la mayoría
de las escuelas violan este fruto de la convención, ya que no contemplan los
suficientes factores para el éxito académico, social y económico del niño.
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